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Úlcera por presión

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

Una úlcera de presión, también conocida como una llaga por presión o una llaga de cama, es una lesión causada por una presión prolongada sobre la piel. Las ubicaciones típicas de las úlceras de presión son los talones, los tobillos, las caderas y sobre el coxis (la rabadilla). Los adultos mayores y las personas que deben permanecer en reposo o en silla de ruedas tienen un riesgo mayor de desarrollar esta condición. Los síntomas pueden incluir dolor en la zona, piel roja o morada, corte o rotura de la piel y eventualmente una llaga de base ancha que puede agrandarse con el tiempo. El diagnóstico suele realizarse a partir de los síntomas y del aspecto de la piel en la zona afectada. El tratamiento implica tomar medidas para evitar la presión en la zona, mantener la herida sana y si es necesario cerrar la úlcera. Si la herida es pequeña, puede sanar bien, pero las úlceras grandes y complicadas pueden tardar de semanas a meses en sanar.

Riesgos

La presión en la piel es la causa principal de las úlceras por presión. Una causa común es recostarse prolongadamente sobre la misma parte del cuerpo, aunque algunas personas desarrollan estas úlceras por causa de algo que roza repetidamente sobre la piel (como un artefacto o una superficie áspera). Esta presión continua en una zona causa un deterioro de las capas superiores de la piel y si se mantiene también puede dañar las capas musculares y adiposas (de grasa) inferiores. Normalmente, la presión causa molestia mucho antes de que la piel se lastime y las personas se dan vuelta o se mueven para aliviar la molestia. Esta condición ocurre más comúnmente en las personas que no advierten que la presión les causa molestia o que no pueden darse vuelta por sí mismas para aliviar la presión. Los adultos mayores y las personas que están postradas en cama tienen el riesgo más alto de presentar esta condición. Las personas que tuvieron una lesión en la columna u otro problema neurológico que afecta el movimiento y el sentido del tacto también están en riesgo. Los problemas que afectan la circulación de la sangre, como la diabetes o la insuficiencia venosa crónica, también pueden contribuir a desarrollar úlceras por presión más fácilmente.

Síntomas

Los síntomas típicos incluyen piel roja o morada en la zona afectada, piel más blanda y más fina que la de alrededor, corte o rotura en la piel y una llaga abierta con una base amplia. Esto tiende a presentarse en zonas huesudas, como arriba del coxis (rabadilla), las caderas, los tobillos y los talones, aunque las llagas pueden aparecer en otras zonas. Si la persona no tiene pérdida del sentido del tacto, es posible que sienta dolor en la zona afectada. Si la zona está infectada, puede haber pus en la úlcera o tener un olor desagradable.

Diagnóstico

El diagnóstico en una persona que está en riesgo generalmente se hace con facilidad en base de la ubicación y el aspecto de la herida. Si existe un signo de infección en la llaga, es posible que se haga un hisopado para identificar la bacteria que está causando la infección.

Tratamiento

El tratamiento de las úlceras de presión depende del grado del daño a la piel y los tejidos inferiores. El daño por presión sin que se haya llegado a lastimar la piel y las úlceras pequeñas, se pueden curar evitando hacer presión en esas zonas. Esto implica reacomodamientos frecuentes para distribuir el peso de manera pareja sobre todo el cuerpo y usar superficies de apoyo, como almohadones y colchones especiales. Es posible que sean necesarios analgésicos o calmantes para el dolor. Si la herida es severa, se podría necesitar una limpieza quirúrgica o un injerto de piel para repararla.

Prevención

Las personas que están postradas en cama deben tener cuidado de cambiarse o que se les cambie de posición regularmente. Se debe proteger la piel con almohadones o colchones especiales para aliviar la presión.

Pronóstico

El proceso de curación depende de la etapa de la úlcera de presión. Las úlceras de presión tempranas se pueden controlar fácilmente para prevenir daño futuro. Las úlceras de presión que son grandes y complicadas pueden tardar de semanas a meses en sanar. Esto puede afectar gravemente la calidad de vida de la persona, ya que puede implicar que se aleje de la escuela y el trabajo por un tiempo prolongado o incluso una hospitalización.