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Rinitis alérgica

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

Rinitis alérgica, a veces llamada también fiebre del heno, es el término médico para la inflamación del interior de la nariz debido a alergias. En esta condición el sistema inmunitario reacciona desmedidamente a partículas normales en el aire. Estas partículas se llaman alérgenos y suelen incluir polen, polvo, cabellos de animales y moho. Los síntomas típicos incluyen goteo nasal, estornudos y picazón de los ojos. La rinitis alérgica suele tratarse con aerosoles nasales y medicamentos antihistamínicos. Las personas alérgicas probablemente presenten síntomas predecibles durante toda la vida, o pueden notar que sus síntomas cambian con el paso del tiempo.

Riesgos

Las alergias son una reacción desmedida del sistema inmunitario a partículas que normalmente no causan daño. En la rinitis alérgica, estas partículas se inhalan y se alojan en la nariz. Se las suele conocer como desencadenantes o alérgenos. La rinitis alérgica puede afectar a cualquier persona, pero es más común en quienes tienen familiares que también tienen alergias. Existen muchos alérgenos posibles y tienden a variar de persona en persona. Los desencadenantes comunes incluyen polvo, ácaros del polvo, cabellos de animales, polen, moho, sustancias químicas, humo de cigarrillo o leña, viento, contaminación del aire, humedad y perfumes.

Síntomas

Los síntomas típicos de la rinitis alérgica son nariz tapada, goteo o picazón nasal acompañados de ojos llorosos que pican. Algunas personas pueden tener tos, dolor de garganta, dolores de cabeza o ronchas (urticaria). En algunas personas, los síntomas provocan dificultades para dormir, con falta de concentración, cansancio y somnolencia durante el día.

Diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en los síntomas. Si la sustancia que los causa no se conoce, es posible que un análisis de piel o sangre ayude a identificarla.

Tratamiento

La intensidad de los síntomas alérgicos suele determinar el tratamiento. Las opciones comunes incluyen gotas para los ojos, medicamentos disponibles en forma de aerosoles nasales, y medicamentos antihistamínicos. Los aerosoles nasales o medicamentos que contienen una sustancia descongestionante suelen ser útiles para aliviar los síntomas. En casos graves, si no es posible evitar el desencadenante, es posible que se recomiende un tratamiento de inmunoterapia en una consulta médica. Este implica una exposición lenta al alérgeno, lo que ayuda al cuerpo a acostumbrarse a este y a reducir las respuestas inmunitarias futuras al alérgeno.

Prevención

Evitar los factores desencadenantes conocidos puede ayudar a prevenir los síntomas de la rinitis alérgica. Algunas personas toman medicamentos antihistamínicos para evitar la aparición de síntomas cuando saben que no van a poder evitar el desencadenante (por ej. en la primavera, cuando el polen está presente en el aire).

Pronóstico

Una vez que se conocen los desencadenantes de los síntomas, la mayoría de las personas aprenden a manejar sus síntomas y no presentan problemas de salud a largo plazo. Las complicaciones no son frecuentes, e incluyen infecciones del oído medio (especialmente en niños) y sinusitis.