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Dermatitis atópica

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La dermatitis atópica, también llamado eccema atópico, es un problema muy común de la piel, especialmente en los niños. Las personas con dermatitis (inflamación de la piel) suelen tener alergias o tener una piel sensible a ciertas sustancias. Este problema tiende a afectar a los niños antes de los 5 años de edad y puede persistir con el paso del tiempo. Los síntomas típicos son un sarpullido con picazón y piel seca y escamosa y estos síntomas tienden a empeorar en respuesta a ciertos desencadenantes. El tratamiento implica mantener la piel húmeda y usar cremas o medicamentos para calmar la piel y tratar la inflamación. Muchos niños que tienen dermatitis atópica descubren que mejora con el paso del tiempo y es posible que no tengan síntomas para cuando lleguen a la adolescencia. Algunas personas tienen eccema atópico que continúa hasta la adultez.

Riesgos

La dermatitis atópica es un problema común. Se diagnostica principalmente a niños menores de 5 años y es muy raro que ocurra por primera vez en la adultez. Las personas que tienen alergias (incluso alergia al polen y asma alérgica) son más propensos a presentar un eccema atópico. Los factores que desencadenan el eccema atópico pueden ser sequedad, calor y transpiración, sustancias irritantes (como ciertas ropas o productos químicos), estrés físico o emocional, infecciones de la piel y alérgenos, frecuentemente alimentos.

Síntomas

Los síntomas típicos del eccema son un sarpullido rojo que pica y piel seca y escamosa. Este sarpullido podría supurar y la piel puede quedar en carne viva si se rasca persistentemente. Suele afectar la cara, el cuero cabelludo, los codos y las rodillas y si el eccema persiste mucho tiempo, la piel puede engrosarse o pueden aparecer cicatrices por rascarse o frotarse. Si el sarpullido se infecta, podría supurar un líquido espeso y amarillo, y la zona puede enrojecerse y formar costra.

Diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en los síntomas y en el aspecto del sarpullido. Llevar un diario de los síntomas y realizar una prueba para identificar alérgenos específicos puede ser útil para identificar los desencadenantes del eccema.

Tratamiento

Mantener la piel humectada ayuda a aliviar los síntomas del eccema atópico. Algunas personas usan paños húmedos o vendas en las zonas de piel seca e irritada. Usar jabones o productos de baño que contengan sustancias humectantes o aceites puede ayudar a aliviar la piel y protegerla de las sustancias irritantes. Las cremas con medicamentos esteroides suelen usarse para tratar los ataques de eccema y los comprimidos antihistamínicos también pueden ser útiles para reducir la picazón.

Prevención

Identificar y evitar los desencadenantes que empeoran los síntomas puede ayudar a prevenir episodios de dermatitis atópica.

Pronóstico

La mayoría de las personas aprenden a controlar las reacciones y evitar los desencadenantes de su dermatitis atópica, logrando de esta manera tolerar los síntomas. Los niños que tienen dermatitis atópica notarán que mejora a medida que crecen y puede que haya desaparecido para cuando lleguen a la adolescencia. Sin embargo, es posible que tengan una tendencia a tener la piel sensible y seca y algunas personas puedan continuar con eccema en la vida adulta.