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Depresión en la infancia o la adolescencia

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La depresión infantil y adolescente es un trastorno emocional que afecta a personas menores de 18 años. Como la depresión de los adultos, se caracteriza por una sensación persistente de baja autoestima, tristeza y desesperanza que dura semanas o meses. Es más común durante los años de la adolescencia. Los síntomas de depresión en niños y adolescentes incluyen irritabilidad, pérdida de interés y aislamiento social. Estas señales pueden ir acompañadas de síntomas físicos tales como dificultades para dormir, problemas digestivos, cambios en el apetito y fatiga. El tratamiento puede realizarse mediante terapia psicológica y medicamentos. Con tratamiento y apoyo, muchas personas se recuperan de la depresión. La depresión sin tratar en niños y adolescentes puede tener consecuencias de por vida.

Riesgos

La depresión puede afectar a niños y personas jóvenes de cualquier edad, incluso a niños pequeños. Esta condición médica se vuelve más común con la edad, y en la adolescencia una de cada cinco personas puede tener síntomas de depresión. En la infancia, comúnmente afecta más a hombres que a mujeres, pero durante la pubertad, las mujeres suelen estar más. Las causas de la depresión no son claras, pero es probable que se deba a una combinación de varios factores. Estos incluyen situaciones estresantes de la vida, falta de apoyo social, cambios químicos del cerebro y circunstancias inestables familiares o sociales. Además, los niños con condiciones médicas crónicas tienen mayores probabilidades de desarrollar depresión. También tienen más probabilidades de desarrollar depresión los niños con un familiar cercano con depresión y los bebés nacidos de mujeres que tuvieron depresión en el embarazo.

Síntomas

Los síntomas de la depresión varían con la edad. Los niños pequeños pueden expresar la depresión con llantos incontrolables o con renuencia a comer o jugar. Puede desarrollarse más lentamente que otros niños y parecer menos activos que otros niños. Los niños en edad escolar pueden mostrarse impulsivos, frustrarse fácilmente y a veces presentar dificultades para socializar y aprender. Pueden desarrollar conductas de daño a sí mismos. Los síntomas en los adolescentes a veces pueden ser difíciles de reconocer, pero incluyen mal humor persistente y falta de energía y motivación. Pueden experimentar o describir sentimientos de vacío interior, inseguridad y dificultad para concentrarse. Los adolescentes también experimentan síntomas físicos, tales como dificultad para dormir, dolor de estómago, pérdida del apetito, pérdida o aumento de peso y dolores de cabeza. Su desempeño escolar puede empeorar en forma gradual. Ocasionalmente, algunos adolescentes pueden desarrollar pensamientos de muerte o suicidio.

Diagnóstico

El diagnóstico suele hacerse en una consulta psicológica o psiquiátrica infantil basándose en los síntomas descritos por la persona joven y descartando otras causas posibles de los síntomas. Algunos análisis de sangre pueden ser útiles para descartar estas otras causas. Llevar un diario para documentar los estados de ánimo, el sueño, la energía y los pensamientos puede ayudar a realizar el diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento de la depresión en niños y adolescentes es guiado por la severidad de los síntomas y las circunstancias del niño y su familia. El tratamiento suele involucrar psicoterapia (terapia psicológica) y a veces medicamentos. La terapia psicológica a menudo involucra a la familia y también ayudar a la persona joven a aprender a reconocer y controlar sus pensamientos y emociones, además de enseñarles estrategias saludables de adaptación. El tratamiento es lento y continuo, y pueden pasar semanas y meses hasta ver una mejoría.

Prevención

Una fuente confiable de apoyo emocional para las personas jóvenes puede ayudar a algunas personas a prevenir una depresión. Actividad física, horas de sueño suficientes y una dieta saludable también son muy importantes. Un reconocimiento, diagnóstico y tratamiento tempranos también pueden ayudar a prevenir que se vuelva una condición médica de por vida.

Pronóstico

Con tratamiento y buen apoyo, muchas personas comienzan a sentirse mejor a los tres o cuatro meses de iniciado el tratamiento. Si bien muchas personas se recuperan de la depresión, algunas pueden tener episodios recurrentes a lo largo de su vida. Una depresión que no se trata adecuadamente puede tener efectos serios en la vida de una persona joven y puede aumentar el riesgo de dificultades de aprendizaje, abuso de alcohol y drogas, problemas de relación con la familia y amigos, y la aparición de pensamientos suicidas.