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Displasia congénita de cadera

Escrito por nuestro Equipo de Profesionales Médicos

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Resumen

La displasia en el desarrollo de la cadera, o displacia de cadera, es la incapacidad de la articulación de la cadera de formarse normalmente antes de nacer. Puede ser causada por una mala posición de las piernas en el útero. Si bien no causa ningún dolor en los niños pequeños, puede causar cojera y artrosis a medida que el niño crece. La displasia en el desarrollo de la cadera puede tratarse con éxito, especialmente si es diagnosticada y tratada en bebés o niños pequeños.

Riesgos

En una cadera normal, el extremo superior del hueso del muslo (fémur) está rodeado por la cavidad de la cadera (acetábulo). En una cadera con displasia, hay una anomalía en la formación ya sea de la cabeza del fémur, del acetábulo o de los otros tejidos blandos de apoyo. Como resultado, el contacto entre el fémur y el acetábulo está suelto e inestable, lo que provoca frecuentes dislocaciones de la cadera. La displasia de cadera es más común en las niñas y en las personas que tienen familiares con la misma condición médica. Dentro de ciertos grupos étnicos esta condición médica tiende a ser más común, tales como los nativos americanos y los lapones. Otros factores de riesgo incluyen ser primogénito o haber estado en posición de nalgas durante el embarazo.

Síntomas

Los bebés suelen no presentar síntomas de displasia de la cadera, aunque puede ser posible observar una diferencia en el largo o en la apariencia de las piernas, caderas y nalgas. También es posible que los niños pequeños con displasia de cadera comiencen a caminar más tarde que otros niños. Los niños con displasia de cadera que no han sido diagnosticados pueden presentar dolor en la cadera y puede que caminen con las piernas arqueadas, cojera o con un movimiento de balanceo.

Diagnóstico

Deben examinarse todos los bebés durante las primeras semanas de vida para comprobar si tienen displasia en el desarrollo de la cadera. Esto suele hacerse en una consulta médica en donde se evalúa el movimiento de las caderas, o cada vez más con una ecografía. Si hay incertidumbre, una radiografía puede mostrar una imagen clara de la articulación de la cadera.

Tratamiento

La displasia de cadera se trata poniendo al bebé en un arnés o aparato ortopédico durante un período de pocos meses para mantener las piernas en la posición correcta y permitir que las caderas se formen normalmente. Si este tratamiento no resulta exitoso o si la displasia del desarrollo de la cadera se diagnostica más adelante en la vida, será necesario una cirugía para reconstruir la articulación de la cadera.

Pronóstico

Si se diagnostica y se trata tempranamente, el desarrollo de la cadera será normal, incluso si el niño comienza a caminar más tarde que otros niños. Si no se trata, podría desarrollarse dolor y artrosis durante la adolescencia o juventud.


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