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Herpes labial

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

El herpes labial es un virus que causa vesículas o llagas en el labio o en la cara. Esta condición médica se llama también herpes oral o aftas bucales, y es provocada por el virus del herpes simple. Puede afectar a personas de todas las edades, se puede transmitir por contacto físico o por compartir saliva y es muy contagioso. Otros síntomas son dolor, hormigueo o picazón en el lugar de la llaga. Suele ser recurrente, en especial en momentos de estrés o cuando el sistema inmunitario está débil. Algunas personas usan ungüentos antivirales para evitar el contagio y tratar el virus, pero las llagas usualmente se resuelven por sí solas.

Riesgos

El herpes labial es producido por un virus llamado herpes simple tipo 1 (VHS-1). El virus se encuentra en la llaga y en la saliva y afecta con mayor frecuencia los labios, pero puede propagarse a otras partes del cuerpo. El virus del herpes simple es muy común. Los que tienen un miembro de la familia o una persona cercana que tiene herpes labial corren mayor riesgo de contraer el virus de herpes simple. Otros factores que pueden hacer que una persona sea susceptible al virus o a la recurrencia de los síntomas son un sistema inmunitario débil, estrés u otras condiciones virales (como resfriado o gripe). Los profesionales de la salud y los atletas que practican deportes de contacto también pueden ser más propensos a contraer el virus del herpes simple.

Síntomas

Los síntomas típicos del herpes labial son picazón y hormigueo en la zona afectada, seguido por aparición de ampollas dolorosas cerca de la boca y los labios, que luego se convierten en llagas con costras. Los síntomas pueden durar hasta 2 semanas. La primera vez que una persona tiene herpes labial, las ampollas suelen ser muy dolorosas. Es probable que estén acompañadas de fiebre, dolor muscular e inflamación de los ganglios linfáticos en la cara y el cuello.

Diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en los síntomas y en el aspecto de la ampolla. Un análisis del líquido de las ampollas para detectar el virus del herpes puede confirmar el diagnóstico.

Tratamiento

En casos leves, en los que las ampollas son pocas y la persona afectada se siente bien, el tratamiento solo consiste en el uso de ungüentos antivirales. También hay comprimidos disponibles para ayudar a prevenir los brotes de ampollas. Los casos graves o complicados requieren medicación antiviral intravenosa (por goteo).

Prevención

Evitar el contacto con la piel de la persona afectada ayuda a prevenir el contagio del virus del herpes (por ejemplo, los padres deben evitar besar a sus hijos mientras tengan herpes). El herpes labial también se puede transmitir a otras partes del cuerpo. La buena higiene, como el lavado de manos, también puede ayudar a evitar el contagio del virus del herpes.

Pronóstico

Los síntomas del herpes labial suelen mejorar entre una a dos semanas. Sin embargo, una vez que se infectan, la mayoría de las personas sigue siendo portadores del virus. Es común que las ampollas reaparezcan ante situaciones de estrés o cuando el sistema inmunitario está debilitado.