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Enfermedad del legionarios

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La infección por Legionella o enfermedad del legionario es una infección de las vías respiratorias o pulmones con una bacteria llamada Legionella. Usualmente es causada por inhalar la bacteria en gotas de agua contaminada. Las personas mayores y las personas con un sistema inmunitario débil son las más comúnmente afectadas. Las infecciones por Legionella pueden causar neumonía y síntomas tales como fiebre, debilidad, dolor en las articulaciones, dificultad para respirar, dolor de pecho y tos. El diagnóstico suele hacerse con una radiografía de pecho y la identificación de la bacteria Legionella en la flema u orina. Es necesario utilizar antibióticos para tratar la infección. Si se empieza temprano con la terapia apropiada, la mayoría de las personas se recuperan bien, pero esto depende de la salud y edad de la persona afectada.

Riesgos

La infección por Legionella es una infección pulmonar causada por una bacteria llamada Legionella pneumophilia. Esta causa neumonía en las personas afectadas. Por lo general se encuentra en sistemas artificiales de agua tales como sistemas de aire acondicionado, y suele crecer en agua tibia. Los grandes hoteles, hospitales, museos y edificios de oficinas tienen sistemas de suministro de agua grandes y complejos en donde la legionella puede propagarse rápidamente. La bacteria se propaga en pequeñas gotas de agua contaminada y no se contagia directamente de una persona a otra. La Legionella tiende a afectar a los adultos mayores mucho más comúnmente que a las personas jóvenes. Otras personas que mayor riesgo de tener una infección severa por Legionella son los fumadores, personas con otros problemas de salud como enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) o un sistema inmunitario debilitado, y personas que usan un respirador (máquina para respirar).

Síntomas

Los síntomas de una infección por Legionella incluyen dolor de cabeza, fiebre, escalofríos, dolores en el cuerpo y un malestar generalizado. A medida que la neumonía se desarrolla, produce tos, dificultad para respirar y dolor de pecho.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza a partir de los síntomas, un examen físico y una prueba que muestra la bacteria Legionella. Una muestra de flema (expectorada de los pulmones) es el mejor estudio, pero análises de orina y sangre también pueden confirmar una infección. A menudo se necesita una radiografía de pecho para verificar si hay neumonía.

Tratamiento

La infección por Legionella se trata con antibióticos, usualmente durante algunas semanas. La terapia con antibióticos puede ser indicada cuando se sospecha una infección por legionella, incluso antes de tener una confirmación del diagnóstico. Además, podrían necesitarse oxígeno con una máquina para respirar y fluidos intravenosos.

Prevención

Mantener limpios los sistemas y depósitos de agua (unidades de enfriamiento, baños termales, fuentes) puede ayudar a prevenir algunos casos de neumonía por Legionella. Esto incluye cambiar el agua de estos sistemas frecuentemente y usar agua filtrada.

Pronóstico

Si se trata temprano, la mayoría de las personas pueden recuperarse bien de una infección por Legionella. Como muchas causas de neumonía, esta condición médica puede poner en riesgo la vida si no se trata de inmediato. El riesgo de una enfermedad grave aumenta si la persona afectada tiene otros problemas en el pulmón, problemas con el sistema inmunitario o es un adulto mayor.