1. Ada
  2. Condiciones
  3. Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Pronóstico
  7. Otras denominaciones

Resumen

La esclerosis lateral amiotrófica o ELA (también conocida como enfermedad de Lou Gehrig o enfermedad de las neuronas motoras) es un trastorno infrecuente en el que se destruyen ciertas células nerviosas que controlan el movimiento muscular y están ubicadas dentro de la médula espinal y el cerebro. La destrucción de estos nervios causa debilidad muscular progresiva y, con el tiempo, lleva a una parálisis. La causa de la ELA no se conoce. Los primeros síntomas incluyen hormigueo o debilidad en los brazos o en las piernas, calambres musculares y, a veces, cambios en la voz. No existe un tratamiento para curar la ELA, aunque hay algunos medicamentos que demoran la destrucción de las células nerviosas. El manejo de esta condición apunta a aliviar sus síntomas y a dar apoyo a la persona y a su familia. La mayoría de las personas que tienen ELA finalmente fallecerán como consecuencia de esta condición, aunque existen ejemplos de famosos que viven con ELA, como el físico Stephen Hawking.

Riesgos

No se conocen causas ni factores de riesgo que predispongan a la aparición de la esclerosis lateral amiotrófica. Es posible que los genes tengan una pequeña participación, ya que el 5% de las personas que tienen ELA tienen un familiar con este trastorno. Sin embargo, la esclerosis lateral amiotrófica no necesariamente pasa de padres a hijos. Este trastorno suele presentarse entre los 50 y los 70 años de edad y es un poco más común que afecte a los hombres.

Síntomas

Los síntomas tempranos de la ELA pueden variar de una persona a otra, e incluyen debilidad y hormigueo en los brazos y en las piernas, calambres, rigidez muscular y, a veces, cambios de la voz o dificultad para tragar. Es posible que las personas que tienen esclerosis lateral amiotrófica noten que tienen dificultades para controlar sus emociones. A medida que el trastorno avanza, los músculos se ponen rígidos y se achican y las personas afectadas con el tiempo pierden su capacidad de moverse independientemente, de hablar y de tragar y respirar.

Diagnóstico

El diagnóstico se hace evaluando los síntomas y realizando un examen físico en una consulta neurológica. No existe un único análisis para diagnosticar la ELA. Sin embargo, se pueden emplear varios exámenes para descartar otras causas posibles de los síntomas, como análisis de sangre, exploraciones (generalmente una IRM), pruebas de los nervios, estudios del líquido que rodea la médula espinal (punción lumbar) y, en casos infrecuentes, una biopsia de músculo.

Tratamiento

No hay una cura para la esclerosis lateral amiotrófica. Existe un medicamento que puede demorar el avance de la enfermedad, pero su beneficio puede variar de una persona a otra y se debe analizar su uso en una consulta neurológica. El manejo de la ELA requiere terapias de múltiples especialidades para ayudar a mantener las capacidades el mayor tiempo posible y para apoyar a la persona afectada desde los aspectos físico, social y emocional. Con el tiempo, es posible que las funciones de respiración y alimentación tengan que reemplazarse con sondas de alimentación o dispositivos médicos, tratándose de una decisión personal sobre la base de las creencias y preferencias de cada individuo.

Pronóstico

No hay una cura para la esclerosis lateral amiotrófica. La destrucción de los nervios y la debilidad muscular son progresivas y las personas eventualmente fallecerán como consecuencia de la ELA.

Otras denominaciones

  • distrofia muscular