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Enfermedad de Lyme de diseminación temprana

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La enfermedad de Lyme de diseminación temprana, también conocida como borrelosis de Lyme, es causada por una infección con la bacteria Borrelia burgdorferi. Esta bacteria se propaga por las picaduras de garrapatas y las personas que trabajan al aire libre o que pasan tiempo en zonas forestales tienen mayores probabilidades de resultar afectadas. Si no se diagnostica o si se deja sin tratar, la bacteria puede propagarse por todo el cuerpo desde el lugar de la picadura de garrapata. El término médico para la primera etapa de la propagación bacteriana es enfermedad de Lyme de diseminación temprana. Los síntomas de esta etapa de la enfermedad de Lyme incluyen debilidad muscular, falta de aire, problemas con la memoria y un sarpullido en la piel. Esta condición médica puede tratarse con antibióticos y la mayoría de las personas se recupera bien, aunque los síntomas pueden persistir durante un tiempo luego del tratamiento.

Riesgos

La enfermedad de Lyme es causada por una bacteria llamada Borrelia burgdorferi. Esta bacteria se propaga por las picaduras de garrapatas que se encuentran mayormente en zonas forestales y rurales a lo largo de Europa y Norteamérica. Esta afección no puede transmitirse de una persona a otra. Las personas que trabajan al aire libre o que pasan tiempo en bosques o zonas de arbustos son las más comúnmente afectadas. Si bien cualquiera puede tener esta condición médica, tiende a ser levemente más común en niños y adultos mayores. Es más común al final de la primavera, principios del verano y otoño. La enfermedad de Lyme tiende a comenzar a provocar síntomas en un lugar, lo que se llama enfermedad de Lyme localizada, y luego se esparce lentamente por el cuerpo, lo que se llama enfermedad diseminada de Lyme.

Síntomas

Los síntomas tempranos de la enfermedad de Lyme se parecen a los de la gripe y envuelven fiebre, escalofríos, cansancio, dolores musculares, dolor en las articulaciones y una erupción en forma de diana (círculos concéntricos). Los síntomas más tardíos pueden variar de una persona a otra, pero incluyen dolor e inflamación de las articulaciones, adormecimiento, debilidad de los músculos faciales, problemas de memoria, dificultad para respirar y dolores de cabeza.

Diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en dos aspectos: la aparición de un sarpullido en forma de diana (círculos concéntricos) y el conocimiento sobre antecedentes de viajes o actividades en zonas donde hay garrapatas (por ejemplo, trabajos o viajes a zonas forestales de Norteamérica). Una vez que la enfermedad de Lyme se ha propagado puede ser difícil de diagnosticar, ya que pocas personas recuerdan haber tenido un sarpullido en forma de diana. En este caso, la enfermedad de Lyme suele diagnosticarse mediante un análisis de sangre.

Tratamiento

La enfermedad de Lyme se trata con antibióticos. Los analgésicos simples, como el paracetamol o el ibuprofeno, pueden ayudar con los dolores en los músculos y articulaciones. Es necesario llevar un control estricto para garantizar que la terapia con antibióticos sea exitosa.

Prevención

Usar repelente de insectos y ropa protectora para prevenir picaduras de garrapatas es importante para prevenir esta condición médica, especialmente en zonas que se conoce que tienen enfermedad de Lyme. Actualmente no hay vacuna disponible.

Pronóstico

La enfermedad de Lyme puede curarse con antibióticos. Algunas personas notan que sus síntomas persisten durante más de seis meses, incluso si la infección fue tratada. Si no se trata la enfermedad de Lyme de diseminación temprana puede presentar complicaciones como insuficiencia cardíaca o inflamación de las membranas alrededor del cerebro (meningitis), aunque estos casos son poco frecuentes.