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Hemorragia gastrointestinal inferior

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

El sangrado del tracto gastrointestinal inferior es una condición médica en donde se presenta una hemorragia desde la parte inferior del sistema digestivo, específicamente del intestino grueso, el recto o el ano. Los síntomas principales son sangre roja y fresca que sale del ano o movimientos intestinales color granate. Una hemorragia significativa del tracto gastrointestinal inferior es una emergencia médica. Los adultos mayores y las personas con antecedentes de enfermedad diverticular, enfermedad inflamatoria intestinal y cáncer de colon o recto desarrollan más comúnmente esta condición médica. El tratamiento depende de la causa de la hemorragia, pero casi siempre incluye reemplazo de fluidos y sangre, y de ser posible encontrar el origen y detener el sangrado.

Riesgos

Existen muchas causas posibles para una hemorragia del tracto gastrointestinal inferior. Los problemas de salud que causan sangrado en pequeña cantidad son las hemorroides, las fisuras anales y algunas enfermedades de transmisión sexual. Los problemas de salud que pueden provocar hemorragias mayores son los distintos tipos de cáncer de intestino (cáncer de colon, recto o ano), algunas infecciones intestinales (como intoxicación alimentaria), un trastorno diverticular, malformaciones de los vasos sanguíneos dentro del intestino y enfermedades inflamatorias del intestino (colitis ulcerativa y enfermedad de Crohn). Las personas que toman medicamentos para diluir la sangre tienen mayor riesgo de una hemorragia importante del intestino. Generalmente afecta más a los adultos mayores que a las personas más jóvenes.

Síntomas

El síntoma más común es un sangrado rojo brillante desde el ano o en las heces (materia fecal). Otros síntomas pueden incluir dolor abdominal, mareos, palpitaciones, debilidad, confusión y desmayo, dependiendo de cuánta sangre se pierda.

Diagnóstico

El diagnóstico de la causa de la hemorragia se basa en la historia clínica de la persona, hallazgos de laboratorio y examinando el interior del intestino por medio de una endoscopia (una cámara larga y flexible que se pasa por la boca o el ano para mirar el intestino). En casos graves de pérdida de sangre y emergencia, la evaluación diagnóstica sólo se hace después de haber reanimado a la persona y detenido la hemorragia.

Tratamiento

El tratamiento depende de la cantidad de sangre perdida y de la causa de la hemorragia. La causa debe investigarse y tratarse para evitar futuros sangrados. En caso de una hemorragia menor, puede controlarse con una terapia médica o endoscópica. En caso de una pérdida importante de sangre, el tratamiento envuelve hospitalización y reanimación de la persona afectada. Esto puede requerir fluidos por goteo o transfusiones de sangre, además de vigilar la presión arterial, el pulso cardíaco, etc. Las personas con una hemorragia grande pueden necesitar una cirugía de emergencia para encontrar y tratar la causa del sangrado.

Prevención

Las personas que toman medicamentos para diluir la sangre y que tienen riesgo de sangrar por el intestino deben vigilar de cerca el tiempo de coagulación de su sangre. Recibir un diagnóstico y tratamiento tempranos de las condiciones médicas que pueden causar hemorragia del intestino puede ayudar a prevenir algunos casos de hemorragia del tracto gastrointestinal inferior.

Pronóstico

El pronóstico después de una hemorragia del tracto gastrointestinal inferior depende de la causa de fondo. El pronóstico de recuperación a menudo es bueno si se encuentra y se trata la fuente de la hemorragia. Los adultos mayores y las personas con otros problemas de salud corren mayor riesgo de tener una hemorragia importante y desarrollar complicaciones.