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Trastorno obsesivo-compulsivo

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una condición que se caracteriza por poseer constantemente pensamientos e impulsos no deseados y abrumadores. Estos pensamientos a menudo involucran preocupaciones o miedos poco realistas. Muchas personas saben que sus pensamientos e impulsos son irracionales y poco realistas, y aun así no logran detenerlos. Esto puede provocar conflictos significativos que interfieren con la vida cotidiana. Para la mayoría de las personas, un tratamiento psicológico como la terapia conductiva o medicamentos, pueden ayudar a aliviar los síntomas.

Riesgos

La causa del TOC no es clara, pero es probable que una combinación de factores como la personalidad y las circunstancias de vida de una persona se combinen para aumentar las probabilidades de desarrollar esta condición. El estrés psicológico es un factor de riesgo, por lo tanto eventos tales como desempleo, divorcio y antecedentes de abuso infantil aumentan el riesgo de desarrollar un TOC. Aproximadamente 2 de cada 100 personas desarrollan un TOC durante su vida, siendo hombres y mujeres afectados por igual. Aunque se diagnostica más comúnmente en la adultez temprana, puede afectar a personas de cualquier edad.

Síntomas

Los síntomas del TOC son las obsesiones y compulsiones. Las obsesiones son pensamientos persistentes e invasivos, que algunas personas describen como pensamientos 'en bucle'. A menudo estos causan preocupación o ansiedad, incluso si se trata de pensamientos y temores que no son realistas. Las compulsiones son una fuerte necesidad de realizar una acción, a menudo contra el propio buen juicio, y a menudo relacionadas con una obsesión. Realizar estas acciones suele producir una sensación de alivio, y algunas personas notan que, con el tiempo, necesitan realizar la acción repetidas veces antes de alcanzar esa sensación de alivio. Las compulsiones más comunes consisten en lavarse las manos repetidamente, verificar que los electrodomésticos estén apagados, cerrar y trabar las puertas, pero existen muchas posibilidades. Estas compulsiones y acciones con el tiempo empiezan a interferir con la vida normal, porque ocupan más tiempo y se vuelven más complicadas. Las personas con TOC a menudo se sienten avergonzadas, lo que aumenta sus niveles de ansiedad.

Diagnóstico

El diagnóstico suele hacerse en una consulta médica o psiquiátrica basándose en los síntomas y una evaluación psicológica. Una persona solo necesita tener compulsiones u obsesiones para ser diagnosticada con TOC, aunque muchas personas tienen ambas. Sin embargo, debe descartar cualquier otra causa posible de los síntomas en la consulta médica antes de realizar el diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento incluye psicoterapia y, a veces, medicamentos. Un psicólogo o psiquiatra puede ayudar a desarrollar estrategias para reconocer y romper el ciclo de pensamientos no deseados. Podrían recetarse medicamentos para ayudar a las personas cuyos pensamientos y compulsiones interfieren con su capacidad de empezar una terapia psicológica. Los grupos de apoyo pueden ser beneficiosos para aceptar el diagnóstico y para aprender estrategias para superar el TOC.

Prevención

Una fuente sólida y confiable de apoyo puede ayudar a las personas con TOC a reconocer los síntomas de una recaída y a obtener ayuda antes de que los síntomas se vuelvan abrumadores.

Pronóstico

Con apoyo y tratamiento, muchas personas aprenden a controlar los síntomas del TOC y eventualmente se recuperan. Algunas personas indican que aprenden a controlar los peores síntomas, pero algunos síntomas leves continúan a largo plazo. Los síntomas pueden reaparecer, en especial durante momentos de estrés.