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Sífilis secundaria

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La infección por sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por una infección bacteriana. La sífilis secundaria se presenta cuando la bacteria se disemina por todo el cuerpo desde el sitio original de la infección. Los adultos jóvenes suelen ser los más afectados. Los síntomas de la sífilis secundaria incluyen sarpullido en la piel y en la boca, dolores musculares, dolor articular y fiebre. Mantener relaciones sexuales con protección ayuda a reducir el riesgo de contraer sífilis. Se emplean antibióticos para tratar la infección. Cuando se hace un tratamiento temprano y efectivo, la mayoría de las personas se recupera bien.

Riesgos

La infección por sífilis es una enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria llamada Treponema pallidum. Si la infección no se diagnostica y se trata, las infecciones por sífilis tienden a causar etapas (oleadas) de síntomas que se conocen como etapas primaria, secundaria y terciaria (o tardía). La sífilis puede tardar años en avanzar de la primera etapa a la tardía. Es más común que se diagnostique en adultos jóvenes entre los 15 y 24 años.

Síntomas

Los síntomas de la sífilis secundaria incluyen sarpullido en la piel y en la boca, dolores musculares, dolor articular y fiebre. El sarpullido también puede estar en las palmas de las manos y en las plantas de los pies. Algunas personas también pueden perder el cabello y el vello facial. Los síntomas tempranos de sífilis son una llaga indolora en la zona genital, en la boca o en las nalgas y agrandamiento de los ganglios linfáticos de la ingle. Estos síntomas suelen desaparecer en cuestión de semanas y a veces no se notan. La sífilis avanza a sus etapas tardías lentamente a través de los años y afecta el corazón, el cerebro y otras partes del cuerpo. Esto causa una variedad de síntomas, que incluyen dificultad para respirar, confusión, problemas de memoria, pérdida de la coordinación y daño nervioso, entre muchos otros.

Diagnóstico

El diagnóstico suele hacerse sobre la base de los síntomas, un examen físico y un análisis de sangre para detectar anticuerpos (proteínas que combaten las infecciones) de sífilis. Muchas personas reciben el diagnóstico después de una prueba de detección (realizando el test a personas que están en riesgo pero no presentan síntomas), porque es posible que la sífilis no cause síntomas o que cause síntomas muy poco comunes. Si existe una úlcera, se puede tomar una muestra para analizarla con el fin de detectar signos de la bacteria. Si la infección avanzó, podrían realizarse estudios y exploraciones (gammagrafías) del corazón y los vasos sanguíneos, el cerebro y el líquido cefalorraquídeo para buscar signos de complicaciones.

Tratamiento

La sífilis se trata con antibióticos. Generalmente se hace análisis de seguimiento para verificar si la infección quedó totalmente tratada.

Prevención

Mantener prácticas sexuales seguras, como utilizar condón (preservativo), puede evitar nuevas infecciones con sífilis. Las mujeres embarazadas usualmente son examinadas para detectar sífilis (cuando no hay síntomas) con el fin de evitar que la bacteria pase al bebé.

Pronóstico

Con diagnóstico y tratamiento tempranos la mayoría de las personas se recuperan bien y no quedan con problemas a largo plazo. Si la sífilis no se trata, puede diseminarse lentamente a otras partes del cuerpo y dañar los vasos sanguíneos, el cerebro y los nervios.