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Infección por poliovirus

  1. Resumen
  2. Riesgos
  3. Síntomas
  4. Diagnóstico
  5. Tratamiento
  6. Prevención
  7. Pronóstico

Resumen

La poliomielitis es una infección causada por el poliovirus. Este virus infecta el sistema nervioso y puede producir debilidad o parálisis muscular (incapacidad total de mover los músculos). Esta infección es muy infrecuente porque la vacunación logró erradicar el virus de muchos países. Las personas que no están vacunadas contra la polio y que viajan a zonas en donde el poliovirus todavía está activo están en riesgo de contraer la infección. Los niños menores de 5 años resultan afectados más comúnmente. Los síntomas pueden incluir fiebre, dolor de garganta, dolores de cabeza y músculos doloridos. En algunas personas, pero no todas, desarrollan debilidad muscular. La infección por poliovirus no se puede curar y el tratamiento generalmente solo controla los síntomas. El pronóstico después de una infección por poliovirus depende de la gravedad de los síntomas, pero puede causar discapacidad permanente y muerte.

Riesgos

La poliomielitis es causada por el poliovirus. El virus se transmite por el contacto directo con una persona infectada o a través de mucosidad y heces (materia fecal) infectadas. Aunque este virus se erradicó de la mayoría de los países del mundo, todavía ocurren episodios o brotes de polio. Los brotes tienden a presentarse más comúnmente en los meses de verano. Aunque se pueden infectar personas de cualquier edad, los niños menores de 5 años son los que resultan afectados más comúnmente. Las personas que no están vacunadas contra la polio y que viajan a zonas en donde el poliovirus todavía está activo tienen riesgo de infectarse.

Síntomas

Los primeros síntomas de una infección por poliovirus se parecen a la gripe e incluyen fiebre, dolor de cabeza, vómitos, sentirse enfermo y dolor de garganta. Estos síntomas suelen aliviarse en unos pocos días y la mayoría de las personas no tendrán otros síntomas. Si el virus se propaga al sistema nervioso, puede causar debilidad muscular en las piernas, los brazos, la espalda o el cuello. Esto puede causar problemas para caminar y realizar tareas, e incluso para respirar. Con el paso del tiempo, esto causa rigidez en las articulaciones, encogimiento de los músculos (atrofia) e incluso parálisis. Los síntomas pueden volver después de años de la infección original y causar lo que se conoce como síndrome pospoliomielítico.

Diagnóstico

El diagnóstico se puede hacer sobre la base de los síntomas y un examen físico cuando se sabe que la persona no está vacunada y ha estado en una zona en donde pudo haber estado expuesta al virus. Suelen realizarse análisis de sangre para detectar las proteínas inmunitarias que combaten el poliovirus (anticuerpos) y una punción lumbar (tomar una muestra de líquido de alrededor de la columna) para confirmar el diagnóstico y para detectar si el virus está presente en el sistema nervioso.

Tratamiento

No hay una cura específica para la infección por poliovirus y el tratamiento apunta a aliviar los síntomas. Esto puede significar analgésicos comunes para aliviar los dolores musculares y de cabeza. Las personas que tienen debilidad muscular continua pueden necesitar fisioterapia para ayudar a mejorar la fuerza muscular. Si resultan afectados los músculos de la respiración y se debilitan, es posible que la persona afectada necesite una máquina que la ayude a respirar.

Prevención

Es importante cumplir con el calendario de vacunación recomendado, ya que la infección por poliovirus se puede prevenir por medio de la vacunación.

Pronóstico

El pronóstico está fuertemente vinculado a si el sistema nervioso está comprometido o no. Los casos en los que el sistema nervioso no está comprometido pueden alcanzar una recuperación completa. Si el sistema nervioso está comprometido, las consecuencias pueden ser incapacidad y hasta la muerte si se ven afectados los músculos respiratorios.